Cada día, más mujeres continúan dando pasos firmes en su desarrollo profesional dentro del campo de la educación temprana. Muchas de ellas ya trabajan en guarderías, centros infantiles o en sus propios programas de cuidado, y aun así han tomado la decisión de seguir capacitándose, demostrando un compromiso genuino con la calidad del cuidado que brindan.

A través de los cursos presenciales en español, he tenido la oportunidad de ser testigo del interés creciente y la dedicación de estas mujeres emprendedoras. No se trata solo de cumplir con requisitos, sino de aprender, mejorar y ofrecer un servicio cada vez más profesional y consciente.

Algo muy significativo es que muchas de ellas ya habían tomado capacitaciones anteriormente. Sin embargo, con los cambios implementados en el 2024 en los cursos mandatorios del DCF, han descubierto que siempre hay algo nuevo que aprender. Como ellas mismas han expresado en clase:

👉 “Pensé que ya sabía esto, pero ahora lo entiendo mejor.”

👉 “Hay muchas cosas nuevas que no conocía.”

👉 “Ahora veo mi trabajo de otra manera.”

Estas palabras reflejan una realidad importante: la educación nunca se detiene, y siempre hay oportunidades para crecer y mejorar.

Como capacitadora, para mí es un privilegio ver su progreso. He visto cómo llegan con dudas e inseguridades, y poco a poco desarrollan más confianza, participan activamente, comparten experiencias y fortalecen sus conocimientos. Cada clase se convierte en un espacio donde no solo se aprende, sino donde también se construye comunidad, apoyo y motivación.

Estas imágenes representan más que momentos en un salón de clase. Representan historias de esfuerzo, superación y compromiso. Mujeres que trabajan duro todos los días, que siguen aprendiendo y que están transformando la calidad del cuidado infantil en nuestra comunidad.

Porque cuando una mujer decide capacitarse, no solo mejora su práctica…

transforma su entorno, su programa y el futuro de los niños que están bajo su cuidado.

Aportacion de Carmen Hernández